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Centre Bahá'í de Barcelona

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Ser bahá'í

LA VIDA BAHÁ'Í
"Ser un bahá'í significa, sencillamente, amar a todo el mundo; amar a la humanidad y tratar de servirla; trabajar por la paz y la hermandad universal." ('Abdu'l-Bahá)

La piedra angular de la religión de Dios es la adquisición de las divinas perfecciones y la participación en sus múltiples dádivas. El propósito esencial de la Fe y la creencia, es ennoblecer el ser interior del hombre con las dádivas de gracia que provienen de lo Alto. Si esto no es obtenido, ello en verdad constituye la privación misma. Es el tormento del fuego infernal. Por lo cual es de incumbencia de todos los bahá'ís, ponderar en sus corazones este asunto tan delicado y vital para que, a diferencia de otras religiones, no se contenten con el ruido, el clamor, y el vacío de la doctrina religiosa. No, más bien, ellos deberían demostrar en cada aspecto de sus vidas esos atributos y virtudes que nacen de Dios, y deberían elevarse para distinguirse por su excelente comportamiento. Deberían justificar su título de bahá'ís por los hechos y no por el nombre. Un verdadero bahá'í es aquel que lucha día y noche por progresar y avanzar en el camino de la superación humana, cuyo más ardiente deseo es vivir y actuar en tal forma que enriquezca e ilumine al mundo, cuya fuente de inspiración es la esencia de la virtud divina, cuya meta en la vida es conducirse de modo que ello sea la causa de progreso infinito. Únicamente cuando obtenga dotes tan perfectas puede decirse que él es un verdadero bahá'í. Porque en esta santa Dispensación "la corona gloriosa de edades y ciclos pasados" la verdadera Fe no es meramente el reconocimiento de la Unidad de Dios, sino el vivir una vida que manifieste todas las perfecciones y virtudes implícitas en tal creencia. ('Abdu'l-Bahá)

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LEYES DE CONDUCTA PERSONAL Y PRINCIPIOS MORALES

Bahá'u'lláh enseñó que cada ser humano es "una mina llena de piedras preciosas" que ni siquiera el dueño conoce, y menos todavía los demás, y que es de valor inagotable. El propósito de la vida es desarrollar estas capacidades en beneficio de la propia vida y también para el servicio de la humanidad. La vida en este mundo, segun Bahá'u'lláh, es como la vida de un niño en el vientre de su madre: las facultades morales, intelectuales y espirituales que desarrolle aqui un ser humano con la ayuda de Dios, serán los "miembros" y "órganos" que necesitará el alma para su propio progreso en los mundos más allá de este terrenal.
En consecuencia, el modo de vida que procuran cultivar los bahá'ís es aquél que estimule el desarrollo personal. La oración y meditación diaria liberan al alma de las pautas condicionadas y lo abren a nuevas posibilidades. Participando en proyectos con personas de diversas procedencias derriba prejuicios tradicionales. Se evita el uso del alcohol o de drogas narcóticas, excepto cuando esten prescritas por razones médicas, porque estas sustancias acaban aniquilando la mente. Lo mismo ocurre con el hábito de la murmuración, que debilita la confianza entre la gente y arruina el clima de unidad del que depende el progreso humano. Los escritos de Bahá'u'lláh conceden gran importancia a la institución de la familia como base de la sociedad humana. Se subrayan especialmente la santidad del matrimonio, el reconocimiento de la igualdad del marido y la mujer y el uso de la consulta. 
 

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